Basado en la investigación sobre la economía circular en Kenia, se explora cómo la ubicación del ecosistema y la cooperación estratégica superan la innovación del modelo de negocio, convirtiéndose en la clave de la ventaja competitiva sostenible y proporcionando inspiración para las estrategias urbanas globales.
Las ciudades africanas están impulsando el crecimiento económico global a una velocidad y escala sin precedentes, y urbes como Lagos se han convertido en centros de tecnología, innovación y dividendos demográficos.
Basado en un análisis profundo de las estrategias inteligentes de 61 ciudades alemanas, se revelan los elementos clave de la integración de la digitalización y la sostenibilidad: participación ciudadana institucionalizada, alineación con políticas regionales y mecanismos de medición de impacto. El caso alemán proporciona a las ciudades globales una ruta estratégica que pasa de la adoración tecnológica a la innovación en la gobernanza.
Durante la última década, el centro geográfico de la construcción de nuevas viviendas en Estados Unidos ha seguido concentrándose en Texas, Florida, las Carolinas y algunos mercados del interior del oeste. Esto no solo refleja una rotación del mercado inmobiliario, sino que también pone de relieve la reconfiguración de la migración de población, las restricciones de asequibilidad, la capacidad de gobernanza urbana y el panorama competitivo regional.
Nevada está demostrando con un típico modelo estadounidense de nuevo desarrollo local que, en la era de la reestructuración del capital, la industria y la tecnología, la competitividad central de las ciudades y los estados ya no depende solo del suelo, el sistema fiscal o la ubicación, sino de si pueden seguir produciendo mano de obra e infraestructura adaptadas a las industrias del futuro.
Un estudio que abarca más de diez mil ciudades de todo el mundo muestra que, entre 2000 y 2020, la composición de la población urbana, las fuentes de migración y los impulsores del crecimiento no siguieron una trayectoria uniforme, sino que se diferenciaron de manera significativa según el tamaño, la región y el nivel de ingresos. Para las políticas urbanas, esto significa que la “ciudad promedio” ya no basta para orientar la planificación, y que la competencia entre ciudades también está pasando de una mera expansión a una competencia integral en materia de estructura demográfica, atractivo migratorio y capacidad de adaptación.