Editorial

El espinoso problema de las ciudades africanas: lecciones globales para repensar políticas y prácticas

Los problemas espinosos que enfrentan las ciudades africanas, como el transporte informal, la corrupción en la electricidad y el agua, y la fragmentación cartográfica, revelan contradicciones estructurales profundas: el diseño de políticas desconectado de la realidad, la informalidad como régimen alternativo de planificación y la disputa por la gobernanza. Este artículo, basado en cuatro documentos de política del APRI, plantea la necesidad de repensar la ciudad informal y reformar el sistema de gobernanza.

Argumento central

El fenómeno informal en la urbanización africana no es anómalo, sino una adaptación racional tras el fracaso del sistema formal. Los cuatro casos del BRT de Acra, la electricidad de Nairobi, la corrupción del agua de Kisumu y la cartografía de Nairobi demuestran conjuntamente que las políticas verticalistas ignoran las realidades locales, lo que provoca fallos en la gobernanza. El artículo aboga por establecer un marco de gobernanza urbana participativo e integrador.

Introducción: Cuando las políticas se encuentran con una ciudad que no existe

El proceso de urbanización en el continente africano está reescribiendo la narrativa urbana mundial. La tasa anual de crecimiento de la población urbana en África subsahariana supera el 4%, muy por encima del promedio global, pero este crecimiento no ha traído la transformación estructural esperada. Por el contrario, la tensión entre la rápida urbanización y la débil capacidad institucional ha generado un fenómeno único: la informalidad no solo es una estrategia de supervivencia, sino que se ha convertido en el mecanismo central del funcionamiento urbano. La serie de informes de políticas publicados recientemente por APRI, titulada 'Reflexiones sobre las políticas y prácticas urbanas en África', se centra en los problemas complejos de cuatro sectores en Accra, Nairobi y Kisumu, revelando una profunda contradicción: el diseño de políticas se basa en un modelo urbano idealizado, mientras que las ciudades reales operan bajo una lógica completamente diferente.

Estos problemas complejos no son fallos técnicos, sino síntomas de un fracaso sistémico de la gobernanza. Cuando los responsables de políticas consideran la informalidad como una anomalía temporal que debe eliminarse, están malinterpretando precisamente la esencia de las ciudades africanas. Las raíces de este malentendido se remontan al legado de la planificación espacial colonial y la persistente carencia de capacidad estatal posterior a la independencia.

Cuatro casos, una paradoja

1. BRT de Accra: Conflicto entre estándares internacionales y medios de vida locales

Accra, la capital de Ghana, intentó introducir un sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT) para aliviar la congestión. Esta reforma se presentó como una solución técnica, pero su implementación dependió en gran medida de un modelo de ayuda extranjera, ignorando la red de sustento de los operadores locales de minibuses (trotro). Debido a la superposición de poderes, la participación meramente formal y la financiación insostenible, el sistema BRT no solo no mejoró el transporte, sino que provocó la degradación de los servicios de autobús preexistentes de buena calidad, y finalmente colapsó operativamente. Desde 2005, múltiples intentos de relanzamiento han fracasado. El problema central es que la política intentó reemplazar un ecosistema complejo ya existente con un modelo estandarizado, ecosistema que involucra el derecho a la subsistencia de decenas de miles de trabajadores.

2. Electricidad informal en Mathare, Nairobi: El ciclo de castigo y desconfianza

En Mathare, el asentamiento informal más grande de Nairobi, a pesar de contar con suministro eléctrico formal, los altos costos, el papeleo engorroso y la aplicación punitiva de la ley llevan a los residentes a optar por la conexión informal. El mapeo participativo del sistema muestra que la electricidad informal está integrada en los medios de vida de la comunidad, y que los cortes de suministro por parte de las autoridades profundizan el rechazo de los residentes al sistema formal. Cada acción de represión refuerza la creencia de que el sistema formal no está diseñado para ellos. Así, la informalidad se auto-refuerza, convirtiéndose en una adaptación adversarial.

3. Corrupción del agua en Kisumu: El impuesto cotidiano bajo el abandono estructural

En los asentamientos informales de Kisumu, Kenia, la corrupción en el sector del agua y saneamiento se manifiesta en sobornos, manipulación de facturas y retrasos en las obras. El marco nacional anticorrupción se centra en la gran corrupción de los altos niveles institucionales, y es casi impotente frente a la 'pequeña corrupción' a nivel local. Los residentes se ven obligados a pagar tarifas adicionales por cada gota de agua, lo que no solo erosiona su salud, sino que también les priva de su dignidad. La raíz de la corrupción reside en el abandono prolongado por parte del Estado, no en la falta de moral de los residentes.

4. Cartografía en Nairobi: Datos fragmentados y puntos ciegos de la gobernanzaLos asentamientos informales de Nairobi han sido cartografiados repetidamente por diferentes instituciones con herramientas incompatibles, lo que ha dado como resultado datos fragmentados y obsoletos, inútiles para la toma de decisiones sustancial. El estudio de caso de Mathare muestra que la propia cartografía puede agravar los riesgos, ya que históricamente la cartografía a menudo ha precedido a los desalojos forzosos. Este problema pone de manifiesto la desconexión entre la producción de conocimiento y los objetivos de gobernanza: cuando las herramientas técnicas se desvinculan de la participación comunitaria y el contexto político, pueden convertirse en instrumentos de opresión.

Tres hallazgos estructurales

1. Políticas diseñadas para una ciudad que no existe

Los cuatro informes apuntan a una misma conclusión: las políticas urbanas presuponen una ciudad legible, servible y regulada, pero esa ciudad no existe. El BRT de Acra se diseñó según estándares internacionales, no según la lógica del trotro; las herramientas de cartografía de Nairobi esperan datos integrados y limpios, pero la mayoría de los residentes tienen una identidad temporal; el marco anticorrupción de Kisumu se dirige a los ministros, no a los lectores de contadores. Cada herramienta habla de un lugar que intenta gobernar pero que no conoce en absoluto.

2. La informalidad como un sistema de planificación alternativo

La informalidad no es una ausencia de planificación, sino otro sistema de planificación que crece en la brecha entre las promesas del sistema formal y su entrega. La investigación muestra que los espacios informales se producen mediante la adaptación y el diseño progresivos. La electricidad informal en Mathare es una respuesta estructural y asequible a la exclusión; las formas de corrupción en Kisumu son pequeñas pero sus causas son estructurales. Considerar la informalidad como "otredad" es un legado del pensamiento colonial: la planificación urbana colonial trató a los africanos como trabajadores temporales, creando desigualdades espaciales racializadas a través de la zonificación y el control de la tierra. Los Estados poscoloniales continuaron la práctica de tratar a la mayoría informal como desechable.

3. La gobernanza como un campo de disputa en una lucha desigual

La gobernanza urbana es una negociación en términos desiguales entre el Estado formal y las ciudades informales que ya se han autoorganizado. La disputa por el BRT en Acra involucra los ingresos de las terminales, el control de rutas y el sustento de los conductores de minibuses; los cortes de electricidad en Mathare son un castigo colectivo que agudiza la confrontación; la corrupción en el suministro de agua en Kisumu no puede desvincularse de la historia política de la ciudad, que durante mucho tiempo ha sido considerada un bastión de la oposición. Las estrategias de supervivencia que los residentes ven como racionales son etiquetadas como ilegales desde la perspectiva oficial, una brecha cognitiva que atraviesa todos los casos.

Giro estratégico: de la eliminación a la integración

Los puntos en común de estos problemas espinosos exigen una reflexión política fundamental. Como sugieren los autores de los informes, las vías viables incluyen:- Transporte: El BRT de Accra requiere una planificación integral del uso del suelo y el transporte, reformas institucionales y financiamiento sostenible, con responsabilidades claras para cada entidad. Es necesario reconocer las funciones económicas y sociales del sistema trotro existente, integrándolo en lugar de reemplazarlo.

  • Electricidad: En Nairobi, la regularización gradual y la construcción de confianza son más efectivas que las medidas punitivas. Se puede cambiar la percepción de los residentes sobre el sistema formal reduciendo las barreras de entrada, simplificando los procedimientos y fomentando la participación comunitaria.
  • Agua y saneamiento: La lucha contra la corrupción en Kisumu requiere inversiones focalizadas en áreas de bajos ingresos, reglas ejecutables e intervenciones en las causas cotidianas. Castigar solo a los niveles inferiores no resolverá el problema de que no se construyan las tuberías.
  • Cartografía: Nairobi debería establecer una plataforma de visualización integrada que vincule el crecimiento de los asentamientos, las brechas de servicios y la vulnerabilidad climática, asegurando que la cartografía no se convierta en una herramienta de desalojo. La participación comunitaria y la colaboración multisectorial son clave.

Lecciones globales: Reimaginar la gobernanza urbana

Los desafíos de las ciudades africanas no son aislados. Desde América Latina hasta el sur de Asia, la informalidad constituye el telón de fondo de la urbanización en el Sur Global. Esta realidad desafía los supuestos de forma y límites en las teorías urbanas occidentales. La experiencia africana muestra que la gobernanza urbana debe pasar de "eliminar la informalidad" a "convivir y co-gobernar" con ella. Esto implica que las políticas ya no sean una transferencia tecnológica de arriba hacia abajo, sino una gestión adaptativa de los sistemas complejos existentes.

A largo plazo, la vulnerabilidad climática, la penetración tecnológica y la presión demográfica agravarán aún más estos problemas espinosos. La resiliencia urbana no depende de si se puede lograr una ciudad moderna idealizada, sino de la capacidad de incluir y guiar las dinámicas informales. El futuro de las ciudades africanas será un campo de pruebas clave para definir la civilización urbana del siglo XXI.

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Fuentes

URL de fuentes

  1. https://afripoli.org/wicked-problem-rethinking-policy-and-practice-in-urban-africa
Problemáticas espinosas de las ciudades africanas: reflexiones políticas y lecciones globales APRI | Global City Review